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Resiliencia es intentar tocar la luz que esta en el horizonte
 
 
Soy una persona racional, obstinada, y orgullosa. No paro hasta que las cosas salgan como yo quiero. ¿Heavy no?

Me gusta debatir, escuchar diferentes opiniones aunque la mayoría de las veces convierto los debates en discuciones porque me gusta tener la razón; lo admito, me encanta tener la última palabra.

Eso no signiica que no pueda respetar opiniones distintas a las mías, es más, me gusta la diversidad de pensamientos porque nos hace únicos, y además enriquece los encuentros.

Tengo poca tolerancia a la frustración: hay algo en la formación de mi personalidad que se quedó por el camino, gran problema gran, porque encima de todo soy autoexigente y si no me salen las cosas como yo quería, me angustio, me pongo de mal humor, y ¡agarrate si te cruzas en mi camino justo en ese momento!, pero no se preocupen, porque el enojo no es con el mundo exterior, sino conmigo misma, o sea que es un poco masoquista de mi parte castigarme por hechos azarosos. Algo que aprendí (mejor dicho, estoy intentando de aprender) en terapia es que: NO PUEDO CONTROLAR TODO SIEMPRE. Así que esas ganas de controlar y mi Super yo genialmente exigente y castigador, igualmente me frustran. Alcance o no la meta, siempre hay un resto pendiente para culparme.

Además de este dilema, tengo un humor ácido. La gente me encuentra un poco extraña cuando a penas me conoce y mucho más extraña cuando ya me conoció. Hablo irónicamente, a veces me salen muchas palabras por minuto y a veces no me sale ninguna. Me gusta el silencio. A veces las palabras del otro me provocan un vacío de palabras a mi, como si me las robaran... no me sale responder, así que mejor, callo.

Me considero una persona selectiva. Es decir, no me relaciono con todo ser humano de la misma manera. Me cuesta entrar en confianza con el otro, no me gusta hablar de cosas privadas, ¿soy un poco antisociable?, puede ser... eligo con quien sentarme a charlar, a quien escuchar (soy muy buena escuchando), a quien prestarle atención, y si me caes mal, te vas a dar cuenta muy rápido. Soy transparente o poco careta, como quieras llamarlo. Si te tengo que decir algo, te lo digo, en ese momento me viene un impulso a la boca que se me escapa y te digo lo que no querés escuchar. (A veces me juega en contra). Pero me parece que es parte de ser así directa como soy, soy partidaria de la cruel verdad antes que la mentira que me deje en calma. Sí, confirmado: prefiero vivir en una relidad real que sea cruel, después veo como me las arreglo en esa realidad. Pero la mentira no me cabe en lo más mínimo (sinceridad ante todo).

Paréntesis: (no voy a las fiestas a hacer \"face\", ni a llamar la atención, ni a buscar gente desconocida para conocerla mejor, no me interesa como se vistan el resto de las mujeres porque no pienso competir, no me gusta ser el centro de atención femenino porque soy vergonzosa, por eso me llevo bien con los hombres en las reuniones, porque tomo fernet y me siento a charlar de la vida, ¡ojo con hablar de religión y política porque se arma!)

En fin, me encanta leer, escribir y la música en general (me gusta tocarla con la guitarra y cantarla), soy una pseudo-intelectual pero que si me dejás sin los libros te puedo hablar en lenguaje wachiturro. Me cuesta aprenderme los conceptos y el lenguaje de los autores específicos para poder rendir los parciales, por eso mi teoría es que a veces me voy a final porque no me sale expresar estrictamente en lenguaje académico/científico, aquello que los profesores pretenden.

Cuando era chica y hasta los 15 años aprox. era deportista. (increible, ¿no?), competía en torneos escolares y era buena jugando al handball femenino (win derecho, porque soy zurda y remataba al arco desde lejos) y en atletismo me la bancaba bastante bien. A partir de que terminé la secundaria no volví a correr 15 minutos seguidos nunca más. Ahí empecé a comer libros como nunca en la vida, conocí los resaltadores multicolores, empecé a saber lo que era quedarse dormida en los colectivos en los viajes largos, y entré a la UBA para que me forreen un rato en el CBC.

Como soy perseverante, ya estoy en el 4° año de la carrera con 23 años y espero recibirme en 2 años más. Ese día decidí que voy a llorar a mares como nunca (no suelo llorar, las personas que me conocen ya lo saben), podría prender fuego las sedes de la Facultad de Psicología, pero sería un acto maníaco de mi parte y me sacarían el título por no ser neurótica; así que solamente me animo a decir que voy a llorar el día entero y a la noche voy a hacer una fiesta con mi sueldo completo para poner felices a todos mis seres queridos. (Ah, si, después voy a buscar otro trabajo como licenciada).

Me gusta que me sorprendan y lo que más disfruto es juntarme con amigos para charlar de la vida y brindar, y después seguir brindando, y al rato volver a brindar, y así sucesivamente. Eso me hace felíz.

No soy muy exigente con las salidas. Me gusta salir y punto. No me quieran impresionar con cosas \"cool\" porque lo no cool me gusta también y se puede pasar un buen momento. Hay que ver el lado oculto de las cosas simples.

Me faltan muchas cosas, pero a grandes rasgos: me encanta tomar mate, las tostadas untadas con casancrem, soy feliz si comparto con alguien que quiero mucho una cerveza con una buena picada y en ese momento no necesito nada más. No me regalen ropa ni objetos de color rosa, naranja ni amarillo porque los voy a ir a cambiar. No me pasen a buscar en moto porque no me voy a subir jamás y no pidan platos con champignones, morrón, remolacha ni pepino.
  
Un año después escribo:

Estoy mucho más flexible y me adapto más a los cambios.

Siempre cuesta un poquito, pero pude atravesar varios momentos y entendí que la mejor manera de vivir y disfrutar es mirar el vaso medio lleno. Sabemos que nunca va a estar lleno en un 100% porque siempre queda un resto inexplicable; pero si nos detenemos a buscar lo inexplicable, nos perdemos de vivir con aquello que si está presente, con eso que sí tenemos, que nos atraviesa, nos sumerge, nos rodea, nos hace caricias cuando no nos damos cuenta.

La resiliencia es eso. Es vivir la vida a pesar de los vientos en contra que nos despeinan, nos vuelan las faldas, nos hacen estornudar y nos llenan los ojos de lágrimas.

Con ayuda y el apoyo de nuestros seres queridos, es mucho más fácil, hay que aprender a pedir ayuda. Y para los que no los tienen cerca, habrá que juntar todas las fuerzas el mundo, focalizar en el objetivo y no parar hasta lograrlo!

Resiliencia es intentar tocar la luz que está en el horizonte. Y una vez que se logra, el bienestar es infinito.

 

 
 
 
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