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Transformar el dolor en vida para otros
 
 
Hace 6 años mi vida cambió, tuve que empezar a vivir sin Agustín. En el mes de noviembre de 2006 mi segundo hijo falleció a los 8 años luego de una corta pero severa enfermedad; un cáncer fulminante en el cerebro.
De pronto sentí que me derrumbaba, pero tenía que seguir caminando por mi otra hija de 10 años. Fue mi motor para seguir adelante, pero poco a poco me iba quedando sin energía. En enero de 2009 el dolor vuelve a tocarme, estando de visita mi hermano y su familia, el día antes de su regreso a Inglaterra mi sobrino de 9 meses falleció en mi casa de muerte súbita. Nuevamente la herida empezó a abrirse..me preguntaba: y ahora qué? Otra vez!!! ¿Por qué de vuelta? Todas preguntas sin poder encontrar una respuesta.tenía que levantarme y seguir; ahora era yo la que tenía que sostener.
Soy psicóloga y catequista, trabajo en un colegio.al cual que fui yo y Agustín y mi hija sigue cursando.todo lo que había aprendido se puso en juego y lo que enseñaba   entró en crisis. En un primer momento pensé que lo mejor era cambiar, dejar todo,  por suerte decidí quedarme en Mi colegio. Todos de alguna manera fueron acompañándome. Cada 19 de noviembre, aniversario de la partida de Agustín, celebramos la misa en la capilla, para mi es muy reparador compartirla con todas las personas que me acompañan durante el año, ver a sus compañeros como van creciendo y como se siguen acordando de él..sin duda Agustín dejó una huella grande en esa comunidad y en cada persona.
 Fueron meses, años de mucha pelea interna, hasta que dejé que Jesús volviera a tocar mi corazón, me ayudara a sanar, reparar, a pasar por su Pascua, pasar de la muerte a la vida.
Sentí que Dios siempre me fue acompañando, de un modo bien concreto. me fue poniendo en el camino personas que me acompañaron, escucharon y compartieron mi dolor que junto a mi psicóloga me ayudaron a hacer y seguir haciendo el duelo, a transformar mi dolor en vida para otros y a FLORECER !!!!
Tuve la misión de ayudar  a florecer y crecer a mi hija,  también pudo transformar su dolor.
Juntas aprendimos a compartir y expresar el dolor, la vida, y construir una relación de mucha confianza y hondura. Caminamos solas, porque el papá no pudo compartir ni hacer un duelo. Hace unos meses decidió irse de casa. Otro dolor vuelve a sacudirme.pero con la certeza que hice durante estos  años todo lo que pude para ayudarlo.
El dolor por la pérdida de Agustín fue el dolor más intenso y profundo que pude experimentar pero sin duda me dejó una  intensa y profunda lección de vida. Descubrí en mi vida el paso de la cruz a la resurrección, puedo decir hoy que mi dolor es fecundo para otros, me enseño a vivir intensamente. Su sonrisa quedó grabada para siempre en mi corazón y en el de muchos. Vivió Feliz. Durante los 8 años le di todo: tiempo, amor, escucha, juegos, salidas, vacaciones, cumpleaños,. no me guardé nada!! Viví con él la maravillosa experiencia de ser mamá, hoy  la sigo desplegando con Clara.
Gracias Agustín por enseñarme tanto y por ayudarme a florecer en medio del dolor de tu ausencia!!
Estoy de pie Honrando a la vida.

Cecilia

 
 
 
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